martes, 8 de marzo de 2011

Bilbao-Valencia-Bilbao, en 48 horas, a 110 km./h.

Acostumbro a conducir a distintas velocidades, no hago tantos km. al año, como un profesional del volante, tan solo unos 40.000, vamos una vuelta al mundo.
Mi coche me dice, que los últimos 5.000 km. los he recorrido, a una media de 64 km./h., es decir unas 625 h, 26 días completos al año, me los paso en el coche.

Acabo de conducir Bilbao-Valencia-Bilbao, por motivos que no vienen al caso, con mi mujer, en su coche, y todo el trayecto de autovías y autopistas, lo hemos hecho a 110 km./h.

Quería comprobar, si era capaz de conseguirlo, cuanto iba a ahorrar en consumo, y cuanto tiempo iba a perder.

No lo hubiese conseguido en mi coche, no tiene control automático de velocidad, hubiese tenido que sostener la velocidad con el pie, unos 1.000 km, (pobre pie).

He calculado un ahorro en combustible total de 20 €, sobre el gasto de la última vez, que realizamos el mismo trayecto, con el mismo coche, a una velocidad mayor a 120 km./h., salvo cuando había radares.

Hemos tardado esta vez unas 5 h más, entre ida y vuelta, también es cierto que hemos tenido que parar más veces, quizá por que el viaje se nos ha hecho más largo, quizá porque esta vez, mi mujer esta embarazada, y simplemente necesitaba parar más.
No tengo muy claro si los 20 €, no nos los hemos gastado, en las paradas.

Durante todo el viaje, he sentido, una mayor seguridad, en todo momento, de hecho he notado que necesitaba menos atención a una velocidad tan baja, claro que iba acompañado y era fácil mantenerme despierto.

Si me preguntan, a que velocidad iría, el próximo viaje Bilbao-Valencia-Bilbao, saliendo un domingo de mi casa a las 12:00 h, y regresando a ella, desde Valencia al día siguiente, a las 23:00 h, diría que si voy solo en mi coche, no soportaría mantener la velocidad, ni la atención suficiente a esa velocidad, durante tanto tiempo, que pago 20€ por reducir el viaje, que en cinco horas, seguro que hubiese sido capaz de escribir algo.

Pero si el viaje lo volvemos a hacer mi mujer y yo, en su coche, volvería a hacerlo a 110 km./h., por dos razones, primero y más importante por seguridad, no se que haría si le pasase algo a mi mujer o a lo que esta creciendo dentro de ella, por mi culpa, y en segundo lugar, porque la última vez, me calzaron una multa, y esta vez la que perdió puntos del carne, fue mi mujer, aunque conducía yo, y no quiero tener otra bronca en casa, por una multa.

Ya veremos que pasa con la crisis, igual dentro de un tiempo, no pago 20 € por ahorrarme 5 horas de coche, y las multas, la seguridad, y los puntos, o escribir, ya no tienen tanta importancia.

sábado, 5 de marzo de 2011

Volver, en tres semanas, a tantos años.



Volver al vientre, a contar latidos, al parto…
A la cuna, a eternos llantos, a grandes sonrisas…
Volver a bañeras con batallas de tapones,
a las noches de cuentos, de miedo a la oscuridad,
a las de la soledad.

Volver al colegio, a las notas,
a los amigos y las amigas,
volver al amor…

No se si me atrevo, todavía,
a que aumenten mis amores,
creo que necesito,
un par de meses.

lunes, 28 de febrero de 2011

Una tonteria.

Tengo demasiadas ideas, alguna me sobra.

Por ejemplo:

“Me gustaría dejarlo todo, y dedicarme a aprender a escribir”

Aprender escritura breve, rápida, poesía, narrativa, teatro.
Aprender a escribir historia, arte, ciencia, teología, filosofía.

Incluso aprender a escribir publicidad.

Dominar las métricas, las luces, los símbolos, los idiomas, todas sus letras.
Dominar las palabras.

Si consiguiese aprender a escribir de verdad…

¿Conseguiría expresar todas mis ideas?

Si aprendiese a escribir…
Intentaría escribir sobre el Universo, el Sol y la Luna,
sobre nuestro Planeta.

Escribiría al Aire, al Fuego, al Agua, a la Tierra.

Le escribiría a Dios, al Dinero, a nuestra Civilización.

Conseguiría cartearme con Ahmurabi, con Confucio
con Jesús y con Mahoma, con Lutero,
sobre todo con Ignacio Ellacuria..

Escribiría sobre el primer animal, que en esta tierra,
busco una silueta en una sombra.
Escribiría, sobre el que sigue necesitando buscarlas,
para sobrevivir.

Escribiría…
Sería incluso capaz, de escribir un personaje eterno.
Sería capaz de escribirme a mí.


Es mejor que escriba mal.
Que ideas como esta no consiga expresarlas.

Mis ideas son muy simples.
Mejor que mi verbo siga siendo escaso.
Además…
¿Quién se atreve a dejarlo todo?
Por una idea.
Por una tontería.
Aunque sea de puño y letra.

domingo, 13 de febrero de 2011

Un secreto, cerca del cielo.

Hasta mis quince años, en verano, vivía en un 7º piso.
Al lado de la puerta de mi casa, había otra, un poco más pequeña, que daba a unas pocas escaleras. Al final de esas escaleras, una ventana, también pequeña, me dejo pasar muchas veces hasta el tejado.

Solo subía, y me sentaba en las tejas, miraba al cielo, al horizonte, llegué a jugar con ellos, a reconocerlos con los ojos cerrados.

A veces, contaba las tejas.

Este juego, (creo), me empujó a atreverme, a levantarme,
a moverme por mi tejado.

Conté, todas las tejas de mi tejado, lo recorrí de cabo a rabo,
siempre sin acercarme al borde, me daba demasiado miedo.

Aprendí, incluso a saber, cuanto tiempo podía estar en el tejado,
sin que se descubriese mi secreto.
Al principio mirando al cielo, después, gracias a aquel reloj tan feo,
con esfera solar, que me regalaron por mi comunión, y que duró tantos años.

Deje de subir, cuando me acostumbre, a mirar la luz de la cocina,
en el patio, desde el borde que antes me daba tanto miedo.
Supe que me había cansado de cielo, de horizonte, de tejas,
que no encontraría más juegos nuevos, en mi tejado.

A mis dieciseis años, dejamos de ir en verano,
a la que fue mi casa tanto tiempo.

A veces pienso, que hubiese sido de mí,
si hubiese vivido en ese 7º piso todo el año.

Tan cerca del cielo.

martes, 7 de septiembre de 2010

La ciudad

Camino sin rumbo, solo por la ciudad.
Mi mirada se va perdiendo hacia el suelo,
Contemplo como mis pies, uno tras el otro,
aparecen ante mis ojos,
para volver a desaparecer,
y volver a aparecer,
y volver a desaparecer...

Mis pies saben mejor que yo, a donde van,
al menos no dejan de caminar.
Cambio la mirada, intento pararla, pero sube y sube…

Mientras camino, no veo las estrellas,
las farolas no me dejan ver por encima de los edificios.

Hay un señora en un balcón.
la única casa con señora en el balcón,
la única casa con balcones.
En los edificios, no hay nadie,
al menos en las ventanas.
Todos están aquí abajo, caminan…

Mi mirada baja, buscando mis compañeros caminantes.
Solo veo nucas, todos se miran a los pies,
preguntándoles, a donde vamos…
Nadie mira hacia arriba, nadie mira al frente.
Alguna cara que se me cruza, no tiene balcones,
no me mira.

Sigo caminando sin rumbo,
solo por la ciudad,
a donde me lleven mis pies,
que saben a donde van.

viernes, 3 de septiembre de 2010

¿Lo has visto?¿Te ha escrito?

Hay un vagabundo que te escribe algo en su silla, a la puerta de un bar.

Sólo si él quiere, si pone el sombrero boca arriba en su mesita,
para que después del cigarrillo o la cerveza, se le llene de la voluntad.

Si no quiere, lo pondrá hacia abajo, no te va aceptar nada,
no te va a escribir nada hoy, no insistas, vuelve a intentarlo otro día.

“Miss Escritos”, le llaman, sólo por el color rosa fucsia de su sombrero,
que a veces esconde, su barba blanca y su bigote rubio-indefinido de nicotina.

Él, dice que perdió su nombre, con su letra, en el año XX, y que ahora no se llama,
que cualquier nombre es bueno, incluso ninguno.

Siempre que alguien, entienda su letra...

sábado, 14 de agosto de 2010

Tengo un objetivo en la red.

Escribir, lo que me da la gana, aqui y allá.
Si consigo aparecer en las busquedas el primero,
cuando se escriba "Ramón Arbe", me daré por satisfecho.
Si lo que consigo es, que cuando se escriba "ramon a",
la red, sugiera mi nombre, dejaré de trabajar.

Si consigo, aunque sea el último día que lo consulte,
que al buscar "Arbe", no aparezca el mensaje:
"Quizá quiso decir, Arabe", en letras rojas,
Descansaré tranquilo.

Habrá alguien, quiza un Arbe, que seguira escribiendo.
aqui y allá, de puño y letra.

Se que conseguir mi objetivo es muy dificil,
aunque no me importa.
La red, tiene muchos menos años que Arbe.

Y siempre habra alguien que escriba,
de puño y letra, aqui y allá.